Opinión

El feminismo en el poder

LAS MINISTRAS GLORIA RUBÍN Y LILIAN SOTO

El gobierno de Fernando Lugo inaugura una época de pluralismo nunca antes vista en el Poder Ejecutivo de Paraguay. En esa diversidad ideológica, se destacan dos mujeres con amplia trayectoria en el movimiento feminista regional. Eso sí, como en todo proceso de cambio e inclusión, Gloria Rubín y Lilian Soto deben enfrentar fuertes resistencias.

Por Adriana Closs

Un ex obispo en la presidencia fue un titular que recorrió el mundo. Pero detrás de esa primera plana, existen muchos sectores cuyos representantes acceden por primera vez a un puesto de decisión. Es el caso del movimiento feminista, que ha colaborado con dos mujeres de destacado papel desde las organizaciones de mujeres: Lilian Soto y Gloria Rubín.

Secretaría de la Mujer

En muchos países, la institución que se encarga de temas de la Mujer está liderada por una feminista. Es un principio casi universal hoy en día, pero que en Paraguay no funcionaba como criterio a priori. Por el contrario, desde su fundación a principios de la década de los ’90, la Secretaría de la Mujer ha tenido cierto coqueteo con organizaciones feministas y, posteriormente, una relación más institucional y sólida. Eso sí, su titular jamás había surgido directamente del movimiento.

Con Gloria Rubín como ministra de la Mujer, la historia del feminismo en el Paraguay da un nuevo giro, ya que se trata de una importante referente vinculada principalmente a la lucha contra la violencia hacia las mujeres. En el momento de su toma de posesión del cargo dejó en claro todo su bagaje ideológico, asegurando que promovería no sólo políticas públicas de igualdad sino que iría más allá. Por ejemplo, anunció su apoyo institucional a un proyecto de ley de Salud Sexual y Reproductiva, rechazado varias veces en la Cámara de Senadores por presión de los sectores conservadores de varias iglesias y vuelto a presentar hace unas semanas. Con relación al movimiento lésbico, Rubín aseguró que las puertas de la Secretaría estarán abiertas a todos y todas, cualquiera sea su opción sexual. Otro hecho sin precedentes.

La repulsa de Rubín a la anunciada presencia en Paraguay de Daniel Ortega trascendió fronteras.  De hecho, una vez suspendida la visita del presidente de Nicaragua, la interpretación mayoritaria fue que había sido resultado de la protesta de las organizaciones feministas paraguayas, y en especial de la Ministra de la Mujer del gobierno que asumía el poder. Ahora, el movimiento feminista continental habla de un efecto “bola de nieve” y pretende impedir -replicando la misma estrategia- la visita de Ortega a todos los países del hemisferio.

Secretaría de la Función Pública

Lilian Soto es otra relevante figura feminista que pasa a liderar una secretaría de Estado con rango de ministra. Si bien Soto es ampliamente conocida y reconocida por su activismo en el movimiento feminista, también posee una sobrada trayectoria en política partidaria: Fundadora de varios partidos y movimientos políticos, ex concejala de Asunción y con una maestría en Función Pública en los Estados Unidos, es una importante referente en temas de Administración del Estado.

La Secretaría a su cargo es una dependencia estatal con menos incidencia en las políticas en favor de la mujer. No obstante, Soto ya ha dejado en claro que aplicará la perspectiva de género en la gestión del funcionariado público: Promoverá la igualdad salarial, la presencia de mujeres en puestos de decisión y el establecimiento de mecanismos de protección contra el acoso sexual.

pretende conformar una red de feministas en puestos de gobierno con el objetivo de potenciar al máximo la incidencia de la igualdad de género y los derechos de las mujeres en las políticas públicas.

De cambios y resistencias

Ni bien se conoció que ambas militantes feministas ocuparían altos cargos en el gobierno, la autodenominada Federación de Asociaciones por la Vida y la Familia (Fedavifa) -organización que aglutina a organizaciones en contra del derecho a decidir- difundió un comunicado en el que exigía la separación de Rubín y Soto del gobierno que, en ese momento, aún no había asumido el Poder.

En el comunicado, apelaban a la condición de ex obispo de Fernando Lugo en solicitud de una supuesta “coherencia de vida”. El movimiento feminista reaccionó de inmediato con el argumento principal de que el Paraguay es un Estado Laico. Lilian Soto y Gloria Rubín ocuparon amplios espacios en los medios de comunicación, reafirmando su postura a favor de la despenalización del aborto y una ley de Salud Sexual y Reproductiva.

Pese a la fuerte oposición de sectores conservadores, ambas asumieron sus cargos el pasado 15 de agosto, integrando un gobierno que tiene la responsabilidad de conducir al país luego de 60 años de un sólo partido en el poder.  Y con el anhelo de avanzar en la construcción de una sociedad igualitaria.

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